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  1. Breve Historia de Mazatlán. Parte 1
  2. Breve Historia de Mazatlán. Parte 2
  3. Breve Historia de Mazatlán. Parte 3
  4. Breve Historia de Mazatlán. Parte IV
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Industria Metalmecánica

Fundición de Sinaloa

Empezaremos nuestro interesante recorrido por la que consideramos fue, la más importante de las industrias que se establecieron en la tercera parte del Siglo XIX; importante no solo por su capacidad productiva, sino porque fue la mecha que detono he hizo posible que otras industrias pudieran existir.

Me refiero a la Fundición de Sinaloa, empresa que tuvo sus orígenes en el año 1862, bajo los auspicios del ciudadano Francés Francisco Loubet, personaje que instala una pequeño taller de fundición, que posteriormente en el año de 1879 traspasa al rico comerciante e influyente político Don Joaquín Redo de la Vega, quien a su vez se asocia con el Sr. Vicente Ferreira para proseguir con la operación de esta modesta fundición.

Por esos mismos tiempos en el año 1880 Don Francisco Loubet, con parte del dinero que recibió del Sr. Redo por la venta de la fundición Mazatlán, lo utiliza para ayudar a su hijo Alejandro a asociarse con el Sr. Francisco Urriolagoitia para establecer una pequeña fundición.

En el mes de Abril año de 1883, el rico inversionista español, Francisco Echeguren de la Quintana, en sociedad con su hermana y sobrinos, decide asociarse con el hijo de Don Francisco, el Ing. Alejandro Loubet y Guzmán, eminente profesionista, — graduado en la Escuela de Artes y Oficios de Angiers Francia, en donde recibió su título de Ingeniero en el año de 1877— para constituir la empresa fundidora Loubet y Cía.

En el año 1885 estos visionarios industriales a raíz de la trágica muerte del Sr. Ferreira,( al hundirse el vapor Sonora a fines del año 1884) rentan en 100 pesos oro a la Sra. Carlota Hidalgo Vda. de Ferreira, la fundición de Mazatlán y cinco días antes de finalizar el año, con la gran visión que los distinguía, los Sres. Loubet y Echeguren adquieren por la cantidad de 25,000 pesos oro, todas las instalaciones, con lo que consolidan y constituyen, lo que a la postre seria la industria más importante de Mazatlán y que llevaría por nombre Fundición de Sinaloa.

Es preciso dejar asentado que esta empresa fue vital para el despegue y desarrollo de otras industrias, solo bastaba entrar en sus galerones de producción para constatar que ahí se elaboraban entre muchas otras cosas, las maquinarias para las minas y haciendas de beneficio de todo el estado.

La lista de lo que se producía en esta fundición era extensa y muy variada, Lavaderos, Cilindros Trituradores, Rieles, Carros y Clavos para minas, Tubería de Fierro, Calderas, Tanques de Almacenamiento, Conexiones, Válvulas, Llaves, Aceiteras, Malacates, Estufas, Quebradoras Blake, Tuercas, Tornillos, Arandelas, Estructuras de hierro para Kioscos, Bodegas y Mercados, exquisitos Barandales y Enrejados de Fierro, Compresores de Aire, Muebles, Pupitres y Acero en Laminas.

Esta poderosa industria tenia sus instalaciones en la calle del Arsenal (hoy, Venustiano Carranza) una de las calles más amplias y animadas de esos tiempos y ocupaba una serie de fincas que en conjunto abarcaban 9,400 metros cuadrados sobre los cuales se asentaban dos construcciones; uno de estos edificios tenia su frente a la bahía del Astillero (hoy Fraccionamiento Playa Sur) y en su piso bajo estaban situadas las oficinas directivas de la empresa, almacenes de mercancías y los departamentos de tuberías, conexiones y piezas varias.

Anexo a esta área existía un salón muy grande de exhibición y al fondo del edificio se ubicaban unos grandes talleres de tornos, los hornos de fundición, talleres de herrería, fraguas, calderas y maquinaria diversa.

El otro edificio de la fundición de tres pisos, se encontraba unido por un puente con el edificio principal y daba cabida a los talleres de carpintería de los que salieron muchos muebles de bejuco tan populares en esa época y muchos pupitres de escuela de excelente acabado muy solicitados y usados por todas las escuelas de la región occidental del país.

El otro edificio de la fundición de tres pisos, se encontraba unido por un puente con el edificio principal y daba cabida a los talleres de carpintería de los que salieron muchos muebles de bejuco tan populares en esa época y muchos pupitres de escuela de excelente acabado muy solicitados y usados por todas las escuelas de la región occidental del país.

Esta construcción también servia para guardar las bastas existencias de fierro y acero y contaba con una área especial que se dedicaba para la fabricación de calderas de todos tamaños y capacidades, así como una sala de exhibición de los muchos y diferentes tipos de equipos que la compañía producía y un amplio e iluminado salón en el que se encontraba la área de diseño e ingeniería.

La fundición de Sinaloa fue el prototipo y el detonador de la industria y la actividad económica en Mazatlán en el Siglo XIX y en sus tiempos de pleno apogeo daba empleo a mas de 200 obreros y técnicos y mecánicos.

Un detalle que nos habla de su grandeza se muestra en el hecho que durante la Exposición Mundial celebrada en la ciudad de París, Francia, fue la única empresa industrial del Occidente de México que participo con cuadros, fotografías y daguerrotipos de las diversas maquinarias que producía, así como planos de sus instalaciones fabriles.

Por esa situación y todo lo anteriormente señalado sin duda la Fundición de Sinaloa fue la promotora del desarrollo de la ciudad y se constituyo como las más moderna y eficiente instalación de su tipo en la República Mexicana en el siglo decimonono.

Otra empresa importante del ramo metalmecanico que también tuvo una influencia determinante en esa época, lo fue la Compañía Nacional de Construcciones Navales. Esta negociación se constituyo en el año 1891, a través de una alianza entre el influyentisimo político Porfirista Don Joaquín Redo de la Vega y los socios de la empresa de Francisco Echeguren Hermana y sobrinos y su principal objetivo consistía en aprovechar al máximo los beneficios que le otorgaba una ventajosa concesión que les había otorgado el Gobierno federal para la construcción de calderas y maquinas de vapor.

Eventualmente con el tiempo esta empresa se fusiono con la fabrica Fundición de Sinaloa para poder hacer frente a los fuertes requerimientos que le exigía esta concesión federal. No obstante al convertirse en proveedor oficial de la Secretaria de Guerra y Marina y con los especiales tratos fiscales y aduanales que se le otorgaron para afianzar su apertura y eventual operación, esta compañía por un tiempo fue la única en la república que surtía a las empresas de buques y vapores nacionales.

Industria Tabacalera.

Empezaremos nuestro interesante recorrido por la que consideramos fue, la más importante de las industrias que se establecieron en la tercera parte del Siglo XIX; importante no solo por su capacidad productiva, sino porque fue la mecha que detono he hizo posible que otras industrias pudieran existir.

http://www.mazatlan.gob.mx/images/articulos/Industrias/fundicion_200.gif
Fundición de Sinaloa

Me refiero a la Fundición de Sinaloa, empresa que tuvo sus orígenes en el año 1862, bajo los auspicios del ciudadano Francés Francisco Loubet, personaje que instala una pequeño taller de fundición, que posteriormente en el año de 1879 traspasa al rico comerciante e influyente político Don Joaquín Redo de la Vega, quien a su vez se asocia con el Sr. Vicente Ferreira para proseguir con la operación de esta modesta fundición.

Por esos mismos tiempos en el año 1880 Don Francisco Loubet, con parte del dinero que recibió del Sr. Redo por la venta de la fundición Mazatlán, lo utiliza para ayudar a su hijo Alejandro a asociarse con el Sr. Francisco Urriolagoitia para establecer una pequeña fundición.

En el mes de Abril año de 1883, el rico inversionista español, Francisco Echeguren de la Quintana, en sociedad con su hermana y sobrinos, decide asociarse con el hijo de Don Francisco, el Ing. Alejandro Loubet y Guzmán, eminente profesionista, — graduado en la Escuela de Artes y Oficios de Angiers Francia, en donde recibió su título de Ingeniero en el año de 1877— para constituir la empresa fundidora Loubet y Cía.

En el año 1885 estos visionarios industriales a raíz de la trágica muerte del Sr. Ferreira,( al hundirse el vapor Sonora a fines del año 1884) rentan en 100 pesos oro a la Sra. Carlota Hidalgo Vda. de Ferreira, la fundición de Mazatlán y cinco días antes de finalizar el año, con la gran visión que los distinguía, los Sres. Loubet y Echeguren adquieren por la cantidad de 25,000 pesos oro, todas las instalaciones, con lo que consolidan y constituyen, lo que a la postre seria la industria más importante de Mazatlán y que llevaría por nombre Fundición de Sinaloa.

Es preciso dejar asentado que esta empresa fue vital para el despegue y desarrollo de otras industrias, solo bastaba entrar en sus galerones de producción para constatar que ahí se elaboraban entre muchas otras cosas, las maquinarias para las minas y haciendas de beneficio de todo el estado.

La lista de lo que se producía en esta fundición era extensa y muy variada, Lavaderos, Cilindros Trituradores, Rieles, Carros y Clavos para minas, Tubería de Fierro, Calderas, Tanques de Almacenamiento, Conexiones, Válvulas, Llaves, Aceiteras, Malacates, Estufas, Quebradoras Blake, Tuercas, Tornillos, Arandelas, Estructuras de hierro para Kioscos, Bodegas y Mercados, exquisitos Barandales y Enrejados de Fierro, Compresores de Aire, Muebles, Pupitres y Acero en Laminas.

Esta poderosa industria tenia sus instalaciones en la calle del Arsenal (hoy, Venustiano Carranza) una de las calles más amplias y animadas de esos tiempos y ocupaba una serie de fincas que en conjunto abarcaban 9,400 metros cuadrados sobre los cuales se asentaban dos construcciones; uno de estos edificios tenia su frente a la bahía del Astillero (hoy Fraccionamiento Playa Sur) y en su piso bajo estaban situadas las oficinas directivas de la empresa, almacenes de mercancías y los departamentos de tuberías, conexiones y piezas varias.

Anexo a esta área existía un salón muy grande de exhibición y al fondo del edificio se ubicaban unos grandes talleres de tornos, los hornos de fundición, talleres de herrería, fraguas, calderas y maquinaria diversa.

El otro edificio de la fundición de tres pisos, se encontraba unido por un puente con el edificio principal y daba cabida a los talleres de carpintería de los que salieron muchos muebles de bejuco tan populares en esa época y muchos pupitres de escuela de excelente acabado muy solicitados y usados por todas las escuelas de la región occidental del país.