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Historia de Mazatlán

  1. Breve Historia de Mazatlán. Parte 1
  2. Breve Historia de Mazatlán. Parte 2
  3. Breve Historia de Mazatlán. Parte 3
  4. Breve Historia de Mazatlán. Parte IV
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La llegada de la Peste Negra al Puerto de Mazatlán

El puerto de Mazatlán vivía a finales del Siglo XIX una insólita prosperidad comercial, lo que lo situaba ante los ojos del exterior como una de las ciudades más progresistas del Occidente de México. Pero la realidad era otra, la población vivía sumida entre el lodo y la inmundicia, las aguas negras carecían de la canalización adecuada, por lo que en todas las áreas de la ciudad se podían ver lagunas de agua estancada de las que se percibían fuertes olores fétidos.

Las autoridades municipales y los notables de la comunidad, se la pasaban discutiendo proyectos higiénicos que vinieran a remediar esta insalubre situación, pero después de tediosos e interminables alegatos, nunca se tomaban resoluciones definitivas que permitieran mejorar las detestables condiciones higiénicas de la ciudad.

Mazatlán el Martes de Carnaval de 1903. Desolado a causa de la peste negra

Esta falta de unión de criterios entre el gobierno y la sociedad dominante, colocaron a la población en una circunstancia prácticamente de fragilidad, para recibir en cualquier momento a cualquier enfermedad infecciosa que llegara; de nada habían servido las dolorosas experiencias adquiridas frente a epidemias anteriores: (Cólera Morbus 1849) y (Fiebre Amarilla 1883). La negligencia era total y absoluta, nadie parecía darse cuenta de los riesgos a los que estaban expuestos y aunque sé tenia conocimiento de la existencia de un terrible mal infeccioso que durante siglos había azotado a la humanidad, se le creía extinguido de las costas del Continente Americano y relegado a sus obscuras y lejanas guaridas del Oriente.

Que equivocados estuvieron los Mazatlecos de esos años que no comprendieron, ni tan siquiera se imaginaron, la ruina y desolación que estaba por llegarles.

La epidemia de la peste negra, de la variedad “Bubónica” se manifiesta en el puerto de Mazatlán el 13 de Octubre de 1902; se presume que el virus lo portaban unos marineros que venían a bordo del vapor “Curacao” procedentes de San Francisco California. Se dice que el virus en sus inicios no se evidencia con suficiente claridad, quizás esto se debió a la falta de conocimientos sobre el mal o al hecho de las autoridades de negarse a aceptar que la ciudad pudiera estar asociada con un problema infeccioso, sin aceptar que la realidad era otra.

Los primeros brotes del mal se dieron en una vecindad de malolientes pocilgas de madera, conocidos como “Cuarteria de Lamadrid”, localizada en donde actualmente es la manzana que forman las Calles Romanita de la Peña, Venus, Roosevelt y Ancla, a una relativamente corta distancia de los cobertizos de la aduana marítima y el muelle principal de embarque. A los siete días de presentarse el primer brote de la enfermedad tuvieron lugar las primeras muertes de una espeluznante cadena que no tendría fin hasta la completa erradicación de la epidemia.

La epidemia empezó poco a poco a infectar a los ocupantes de las casas cercanas y esto alarmo a la población, quienes pidieron la intervención de las autoridades, las que en voz del delegado del consejo superior de salubridad (SSA) Dr. Leopoldo Ortega, quien también era el Prefecto de la ciudad, les informó que después de una concienzuda investigación se había evaluado que solo se trataba de una forma grave de Paludismo, causado por tantos pozos de agua infectada y al muladar existente en esos caseríos.

El Prefecto Dr. Ortega, individuo de terquedad reconocida con el tiempo se daría cuenta lo equivocado que estuvo, al atestiguar con consternación como la extraña enfermedad que el se negó aceptar, se propagaba con una espantosa rapidez fuera de todo control, hasta convertirse en una incontrolable epidemia general.

Ataque Frontal a la Peste Negra (Bubónica).